El poder de la Influencia

Publicado el 13 de septiembre de 2026, 10:03 p. m.

Cómo nuestras decisiones pueden transformar una familia, una generación y nuestro

entorno


Basado en el contraste entre la reina Vasti y Ester — Libro de Ester, capítulos 1–4.


INTRODUCCIÓN.


Todos influimos. La pregunta no es si tenemos influencia, sino qué hacemos con ella. Una mujer
puede influir con sus palabras, con sus decisiones, con la manera en que responde bajo presión, con
lo que modela en su hogar y con la forma en que se levanta cuando llega el momento de hacer lo
correcto.
El libro de Ester nos presenta a dos mujeres que aparecen en un mismo contexto de poder, pero cuyas
historias toman caminos muy diferentes: la reina Vasti y Ester. No se trata simplemente de decidir
quién fue “buena” y quién fue “mala”. Se trata de detenernos a reflexionar sobre el peso de nuestras
decisiones, la influencia que ejercemos y el propósito que puede existir detrás de una posición que
Dios permite ocupar.

¿Qué está produciendo mi influencia en las personas que me rodean?


1. VASTI: UNA DECISIÓN QUE CAMBIÓ SU HISTORIA.


En Ester 1, el rey Asuero organiza un gran banquete y ordena que la reina Vasti se presente ante los
invitados para mostrar su belleza. Vasti se niega a acudir. El texto bíblico presenta las consecuencias
de aquella decisión: pierde su posición como reina y su lugar es posteriormente ocupado por Ester.
Hay un detalle importante: la Biblia no nos entrega todos los motivos internos de Vasti. Por eso
debemos evitar afirmar cosas que el texto no dice. Podemos, sin embargo, observar que su decisión
tuvo consecuencias profundas y que su posición de influencia no quedó aislada de esas
consecuencias.
Reflexión: nuestras decisiones tienen un alcance que muchas veces no alcanzamos a ver. Una
respuesta dada en un momento de presión puede afectar relaciones, oportunidades y hasta el
ambiente de quienes nos rodean.
Esto no significa que una mujer deba aceptar abuso, humillación o injusticia para demostrar que es
obediente. La dignidad, los límites saludables y la sabiduría también importan. La reflexión está en
reconocer que cada decisión debe ser evaluada con sabiduría, especialmente cuando sabemos que
nuestras acciones tienen influencia sobre otros.


2. ESTER: UNA INFLUENCIA QUE DESCUBRE SU PROPÓSITO


Ester comienza su historia en una posición que ella no parece haber buscado. Sin embargo, cuando
llega el momento crítico, su influencia adquiere un propósito mayor. Mardoqueo le plantea una

pregunta que se ha convertido en una de las frases más conocidas del libro: “¿Y quién sabe si para
esta hora has llegado al reino?” (Ester 4:14).
Ester pudo haberse quedado en silencio. Podía pensar que el problema no era suyo. Pero decidió
actuar. Antes de presentarse ante el rey, pidió que el pueblo ayunara. Después se acercó al rey aun
sabiendo que podía arriesgar su vida.
Su influencia no comenzó cuando habló delante del rey. Comenzó cuando decidió prepararse, orar,
ayunar y asumir responsabilidad por la posición que tenía.


3. LA DIFERENCIA: INFLUENCIA CON PROPÓSITO.


Vasti y Ester nos permiten pensar en dos preguntas diferentes: ¿Qué hago cuando mi posición es
cuestionada? y ¿Qué hago cuando mi posición puede servir para proteger y bendecir a otros?
La influencia no se mide solamente por cuántas personas nos escuchan. Se mide por el efecto que
nuestras decisiones producen. Una mujer puede tener influencia en su casa, en su trabajo, en una
iglesia, en un grupo de amigas, en redes sociales o simplemente en la vida de una persona que
observa su manera de vivir.
Ester nos recuerda que la influencia puede convertirse en una responsabilidad. No se trata de buscar
protagonismo. Se trata de reconocer que, cuando tenemos una oportunidad de hacer el bien,
permanecer en silencio también puede ser una decisión.


4. ¿CÓMO INFLUIMOS COMO MUJERES?


Con nuestras palabras. Podemos construir o destruir. Una palabra de sabiduría puede cambiar el día
de alguien; una palabra impulsiva puede dejar una herida.
Con nuestro ejemplo. Las personas observan cómo respondemos cuando estamos cansadas, heridas,
frustradas o bajo presión. Nuestro carácter habla incluso cuando no estamos dando un discurso.
Con nuestras decisiones. Cada elección comunica prioridades. Nuestros hijos, nuestra familia y
quienes nos rodean aprenden tanto de lo que hacemos como de lo que decimos.
Con nuestros límites. Influenciar no significa permitirlo todo. Una mujer puede ser firme, establecer
límites y defender su dignidad sin perder la sabiduría ni la compasión.
Con nuestra fe. Cuando ponemos nuestra confianza en Dios en momentos difíciles, mostramos que
nuestra esperanza no depende únicamente de las circunstancias.
Con nuestra valentía. Ester no tuvo todas las garantías antes de actuar. Dio un paso de fe cuando
entendió que su posición podía servir a otros.


5. LA INFLUENCIA EMPIEZA EN LO PEQUEÑO.


Tal vez nunca estaremos frente a un rey. Pero todos tenemos pequeños “palacios” de influencia:
nuestra casa, nuestra familia, nuestro trabajo, nuestras amistades, nuestras conversaciones y nuestras
redes sociales.
No subestimes una conversación. No subestimes una oración. No subestimes el ejemplo que estás
dando. No subestimes la manera en que tratas a alguien cuando nadie más está mirando.

A veces queremos una plataforma grande cuando Dios está trabajando primero en nuestro carácter.
Antes de preguntarnos cuántas personas podemos influenciar, quizá deberíamos preguntarnos qué
clase de persona estamos formando.


6. PREGUNTAS PARA REFLEXIONAR.


• ¿Qué tipo de influencia estoy ejerciendo actualmente?
• ¿Mis palabras producen paz, dirección y esperanza o generan heridas?
• ¿Hay alguna decisión que necesito revisar con sabiduría?
• ¿Estoy usando mi posición para beneficio propio o también para ayudar a otros?
• ¿Hay una oportunidad de hacer el bien que estoy evitando por miedo?
• ¿Qué quiero que las personas recuerden de mi manera de vivir?

Quizá la gran pregunta no sea: “¿Cuánta influencia tengo?”. La pregunta es: “¿Qué estoy haciendo
con la influencia que ya tengo?”
Vasti nos lleva a reflexionar sobre el peso de nuestras decisiones. Ester nos muestra cómo una mujer
puede reconocer su momento, vencer el miedo y utilizar su posición para servir a otros. Y nosotros
podemos aprender de ambas historias sin reducirlas a una comparación superficial.
Mujer, tu influencia ya está ocurriendo. Alguien está observando cómo hablas, cómo amas, cómo
enfrentas los problemas, cómo perdonas, cómo pones límites, cómo trabajas y cómo confías en Dios.
Que nuestra influencia no sea solamente visible. Que sea saludable. Que tenga propósito. Que levante
a otros. Y cuando llegue una oportunidad para hacer lo correcto, que podamos tener el valor de Ester
para decir: “Si perezco, que perezca” (Ester 4:16), entendiendo que la valentía verdadera no es
ausencia de miedo, sino decisión de actuar con fe a pesar del miedo.
Oración final: “Señor, ayúdame a reconocer la influencia que has puesto en mis manos. Dame
sabiduría para mis decisiones, dominio propio para mis palabras, valentía para hacer lo correcto y
humildad para usar mi influencia para bendecir a otros. Que mi vida refleje tu amor y que mi posición
tenga propósito.

Amén.”


| Tema: La influencia — Vasti y Ester


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